El 1-7 y saber aprender

Ayer leí en el diario Marca un artículo firmado por J.L. García-Ochoa, donde explicaba cómo la selección de fútbol alemana -la Mannschaft- había evolucionado, modificando su modelo tradicional de juego, y lo habían logrado porque su seleccionador, Joaquim Löw, se lo propuso años antes. El resultado -decía el periodista- ha sido jugar el mejor partido de la historia de dicho equipo nacional y nada menos que ante Brasil (1-7).

balon futbolY, el cambio vino precisamente de reconocer (Löw) que debía aprender del mejor, de la selección española del periodo prodigioso (2008-2012), con cuyo equipo había perdido precisamente una final (eurocopa de 2008) y una semifinal (sudáfrica, 2010).

Se puso manos a la obra, viajó varias veces a España, se reunió con la federación y el seleccionador (del Bosque), y procuró aprender del modelo español sobre todo en lo relativo a las categorías inferiores, porque -concluyó- no podía ser casualidad que el equipo español ganara tanto y jugara tan bien, si no estuviera apoyado en un plan que empezaba en los más jóvenes.

Dicho y hecho. Copió lo que consideró necesario, y -además- el intentar aprender del mejor (la Roja) le llevo a otros cambios, ya de su cosecha. Y, lo hizo con paciencia y cierta visión de futuro, sabiendo que los resultados llegarían.

¿Moraleja? Que exista una fuerte competencia es muy positivo, porque marca el camino y un nivel de exigencia. Intentar imitarles es una buena opción, incluso aspirar a superarles. En vez de “inventar”, muchas veces la respuesta está en una simple cuestión: ¿qué hacen los que son mejores que nosotros?

Estoy pensando en comercios y zonas comerciales que pasan por dificultades: intentar saber qué quiere el cliente (si otros, como ocurre, ya lo han resuelto), es ser inteligentes, prácticos y tener cierta visión estratégica.

Pensar que un producto, un establecimiento o una calle comercial, no tienen futuro o solución, o que el remedio está en otros y no en la propia empresa, es garantía de fracaso y/o estancamiento. Por el contrario, esforzarse por entender al consumidor es la solución, y la competencia el cristal a través del que mirar.

Saludos cordiales.

 

#ciudadcomercioyturismo
#ciudadescompetitivas
 
Copyright © 2014 por F. Javier Díaz
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3 Comments

  1. Sencillamente muy ilustrativo, para mí da una gran lección, y es el declarar que no hace falta ser Catedrático, ni invertor, ni Super Cicuta, que a veces simplemente Copiar bien es suficiente, saber aprovechar los que otros han inventado y experimentado con éxito, es suficiente. Pero hay que caer en la cuenta que no siempre es garantía de éxito, y que inclusive digo “Saber Copiar” y no “Copiar” sencillamente, porque muchas copias exigen ciertas adaptaciones.
    La gran lección es que a veces no tenemos confianza en nosotros mismos, que perdemos nuestra autoestima y no nos consideramos capaces, y esta actitud al igual que la de creernos que lo sabemos todo, de que sabe mas el diablo por viejo de que por diablo, que con nuestra experiencia es suficiente y no admitir el consejo de personas mas preparadas y capaces. Repito ambas actitudes son negativas. Como dice el Refrán, en el término medio está la virtud. Hay que sacarle partido a nuestra experiencia, he de reconocer que quizás se aprende mas de los errores cometidos, que de los logros alcanzados, y también tenrer conciencia de nuestras limitaciones y necesitamos de los demás, ya sean analistas, como economistas, como financieros, etc. Entre mas información mas garantía de éxito en las decisiones.

  2. Muy bien, Javier: un ejemplo claro, sencillo y práctico de tratamiento integral de los datos de nuestra realidad social. Pero ojo, que en la sencillez de la lectura se pueden pasar por alto aspectos que mencionas – “cosecha propia”, “proyección de futuro”, “paciencia”, “confianza en el proyecto”…- y que creo que son las claves que diferencian “una copia” (a la que normalmente le exigimos una rentabilidad inmediata) de “un proyecto nuevo inspirado en una realidad anterior”

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